En nuestras ciudades se siguen plantando árboles que nunca llegarán a adultos. No siempre por el clima o por la especie, sino por errores que conocemos desde hace décadas.
Plantamos. Regamos, si hay presupuesto. Esperamos. El árbol pierde vigor y acaba muriendo. Entonces lo retiramos, reparamos el alcorque y plantamos otro. A veces de la misma especie, en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones.
No es mala suerte. Es mala práctica.
Después de más de cuarenta años trabajando con el arbolado urbano, hay una pregunta inevitable: ¿alguien ha calculado cuánto cuesta repetir indefinidamente el mismo error?
El éxito no es plantar árboles: es conseguir que sobrevivan
Las campañas municipales suelen anunciar el número de ejemplares plantados. Pero ¿cuántos siguen vivos cinco o diez años después? ¿Cuántos han desarrollado una copa funcional? ¿Cuántos se han sustituido? ¿Cuántos disponen de espacio suficiente para llegar a adultos?
Una revisión científica de Hilbert y colaboradores (2019), basada en 56 estudios, documentó una mortalidad anual mediana próxima al 6,6–7 % en estudios de los primeros cinco años de establecimiento. No significa que esa sea la cifra española ni que la mitad de los árboles urbanos muera en cinco años. Sí confirma la importancia decisiva de la fase inicial.

Seis errores que seguimos repitiendo

1. Alcorques pequeños y suelos sin espacio para las raíces
Un alcorque de 60 × 60 centímetros puede ser la expresión visible de un problema mayor: suelo compactado, escaso volumen radicular, barreras subterráneas y poca disponibilidad de agua y oxígeno. Lo importante no es solo el tamaño de la abertura, sino el volumen de suelo realmente explorable.
2. Especies elegidas por catálogo, no por microclima
Una especie adecuada para un parque puede fracasar en una calle estrecha. La elección debe considerar el suelo, la temperatura, el agua, la copa futura, las raíces, las instalaciones y las condiciones climáticas que vendrán. No existe el árbol urbano perfecto: existe el árbol adecuado para cada lugar.
3. Plantaciones subordinadas al calendario de obra
Plantar en pleno verano mediterráneo sin medidas específicas de protección y riego aumenta el estrés del trasplante. El árbol no entiende de inauguraciones ni de plazos administrativos. Responde a su fisiología.
4. Riego de establecimiento insuficiente
Durante sus primeros años, el árbol todavía está desarrollando raíces en el terreno. Necesita un programa de riego adaptado a especie, tamaño, suelo, temperatura y precipitaciones. Los tres primeros años suelen ser cruciales, aunque algunos ejemplares requieren más tiempo. Instalar riego no basta: hay que comprobar que funciona y ajustar su uso.
5. Mantenimiento recortado después de plantar
Se financia la plantación y se reduce la conservación. Desaparecen el seguimiento, el control de tutores, la revisión del suelo y el riego. Plantar sin asegurar el mantenimiento es asumir un riesgo evitable con dinero público.
6. Sustituir el ejemplar sin corregir las causas
El árbol muere. Se retira. Se planta otro. Pero el suelo continúa compactado, el espacio es insuficiente y el mantenimiento sigue sin resolverse. No estamos gestionando arbolado: estamos administrando un ciclo de fracasos.
¿Cuánto cuesta realmente un árbol urbano?
El coste no es solo el precio del ejemplar de vivero. Incluye, según el proyecto, retirar árboles anteriores, levantar pavimentos, excavar, mejorar el suelo, proteger instalaciones, transportar, plantar, instalar riego y mantener. Por eso no sería riguroso dar una cifra universal de 3.000 a 8.000 euros por árbol en España: cada actuación es distinta.
La pregunta importante es cuánto cuesta intervenir tres o cuatro veces en el mismo lugar sin resolver el problema que origina las pérdidas.
La factura invisible: los beneficios ambientales que nunca llegan
Un árbol que muere joven apenas ha desarrollado su potencial de sombra, confort térmico, intercepción de lluvia, biodiversidad y almacenamiento de carbono. Al sustituirlo, el tiempo de crecimiento perdido no se recupera.
Herramientas como i-Tree Eco permiten estimar servicios ecosistémicos en condiciones concretas. Pero tampoco sería riguroso asignar automáticamente 50.000 euros de beneficios a cada árbol: el resultado depende de la especie, tamaño, lugar, salud y metodología de valoración.
El coste más importante de una plantación fallida puede no figurar en la factura: son décadas de beneficios ambientales que la ciudad deja de recibir.
Mantenimiento: inversión, no gasto prescindible
Nadie construiría una infraestructura pública seria sin prever su conservación. ¿Por qué se acepta con tanta frecuencia algo parecido con el arbolado? Los árboles son infraestructura viva: necesitan suelo, agua, vigilancia técnica y recursos durante todo su ciclo de vida.
El cambio climático exige hacerlo mejor
En las ciudades mediterráneas, el calor, las sequías y los pavimentos sobrecalentados agravan los errores de plantación. No podemos pedir a los árboles que mitiguen el cambio climático si no les damos condiciones para sobrevivir a él.
¿Cómo medir una política municipal de arbolado?
Propongo evaluar la supervivencia de cada campaña al primer, tercer, quinto y décimo año; registrar las causas de muerte, el coste de reposición, el desarrollo de la copa, el estado del suelo y los recursos destinados a conservación. Esos datos permitirían aprender, corregir y dejar de repetir errores.
La ciudad sostenible no es la que planta más árboles
Es la que conserva los existentes y consigue que los nuevos lleguen a adultos. La que reserva espacio para las raíces antes de dibujar pavimentos. La que elige especies con criterio técnico y garantiza presupuesto de mantenimiento.
Después de tantos años de profesión, sigo viendo situaciones que deberían haberse corregido hace décadas. No necesitamos inventar una nueva jardinería: necesitamos aplicar correctamente los conocimientos que ya tenemos.
La ciudad sostenible no es la que planta más árboles. Es la que sabe mantener los que ya tiene.
¿Qué ocurre en vuestra ciudad?
¿Habéis observado árboles que se sustituyen repetidamente en el mismo lugar? ¿Se investigan las causas de su muerte o simplemente se planta otro ejemplar?
Carles Herrera · Jardinero, paisajista y divulgador
Referencias
- Hilbert, D. R. et al. (2019). Urban Tree Mortality: A Literature Review. Arboriculture & Urban Forestry, 45(5), 167–200.
- Wattenhofer, D. J. y Johnson, G. R. (2021). Understanding why young urban trees die can improve future success. Urban Forestry & Urban Greening, 64, 127247.
- DeGaetano, A. T. y Hudson, S. R. (2000). Specification of Soil Volume and Irrigation Frequency for Urban Trees. Journal of Urban Planning and Development, 126(4).
