Internacional | Londres, Reino Unido · 30 de octubre de 2026. Una revisión técnica publicada el 29 de octubre de 2026 por RIBA Journal detalla cómo la renovación de Grosvenor Square, completada en julio, ha abordado uno de los problemas menos visibles del paisajismo urbano: la compactación del suelo y su incapacidad para infiltrar el agua de lluvia.

El suelo, protagonista del proyecto
El rediseño de Tonkin Liu, desarrollado por BDP, conserva la pradera central e incorpora recorridos sinuosos, estanques y plantaciones de aspecto naturalista, con aportaciones de Nigel Dunnett al diseño vegetal. Según la información técnica publicada, se han incorporado más de 40 árboles, 70.000 plantas y 82.000 bulbos; la superficie plantada pasa de 142 m² a más de 8.000 m².
Para afrontar la escorrentía se estudió el perfil del suelo y se emplearon técnicas de descompactación que favorecen la circulación del agua hacia estratos más permeables. La estrategia de drenaje sostenible se diseñó para responder a un escenario de hasta 1,4 millones de litros de agua de lluvia, sin recurrir a depósitos de retención convencionales. Esa cifra es una referencia de diseño, no un volumen de lluvia cuya infiltración se haya verificado en este artículo.
Valoración técnica
El caso recuerda que el rendimiento de una infraestructura verde depende tanto de la estructura del suelo como de las especies elegidas. La descompactación, la protección radicular y el seguimiento de la infiltración pueden resultar decisivos. Conviene evaluar el comportamiento hidrológico durante varios episodios de lluvia antes de extrapolar la solución a otras plazas.
Fuentes: RIBA Journal, reportaje técnico de Jan-Carlos Kucharek, 29 de octubre de 2026; BDP, estudio responsable del desarrollo del proyecto.
